PSICOANÁLISIS, LA EDUCACION Y LA ORIENTACIÓN ESCOLAR.
RESUMEN I.A El psicoanálisis no ofrece una "receta" pedagógica, pero ha transformado la educación al poner el foco en lo que sucede debajo de la superficie: los deseos, el inconsciente y los vínculos afectivos.
Aquí tienes un resumen de los puntos clave de esta relación:
1. El Psicoanálisis y el Acto Educativo
Para el psicoanálisis, la educación no es solo transmitir información, sino un proceso subjetivo.
El deseo de aprender: No hay aprendizaje sin deseo. El docente debe funcionar como un mediador que despierte el interés del alumno por el saber.
El límite de la educación: Freud planteó que educar es una de las "profesiones imposibles" (junto con gobernar y psicoanalizar), porque nunca se puede controlar totalmente el resultado de lo que se enseña ni cómo lo recibe el otro.
La transferencia: Es el vínculo emocional entre alumno y maestro. Si hay una transferencia positiva, el aprendizaje fluye; si es negativa (rechazo, miedo), el conocimiento se bloquea.
2. El Rol del Sujeto (Alumno y Docente)
Más allá del síntoma: El psicoanálisis invita a ver el "mal comportamiento" o el fracaso escolar no como una falla del sistema, sino como un mensaje. El niño expresa a través del estudio lo que no puede decir con palabras.
La subjetividad del docente: El maestro no es un robot. Sus propios miedos, prejuicios y deseos influyen en el aula. El psicoanálisis ayuda a que el educador entienda su propia implicación en el proceso.
3. La Orientación Escolar desde el Psicoanálisis
A diferencia de la orientación tradicional (que suele basarse en tests y etiquetas), la orientación de corte psicoanalítico propone:
Escucha clínica: En lugar de clasificar al alumno (ej. "tiene TDAH"), se busca escuchar su historia única. ¿Qué le pasa a este niño en su familia y en su realidad?
Intervención en el malestar: El orientador actúa como un puente entre la institución, los padres y el alumno, tratando de descifrar el origen del conflicto escolar.
Orientación Vocacional: No se trata de decir "tienes aptitud para la ingeniería", sino de ayudar al joven a descubrir qué lugar quiere ocupar en el mundo según su propio deseo.
Idea clave: El psicoanálisis humaniza la educación al recordarnos que detrás de cada número de legajo hay un sujeto con una historia, un inconsciente y una forma única de aprender.
¿Te gustaría que profundice en algún concepto específico, como la transferencia o el papel de la autoridad en el aula?
Autor:
Anie María Meza Vittorino
Palabras
claves: Psicoanálisis, educación, orientación escolar, inconsciente, la
palabra, la escucha, la responsabilidad subjetiva.
Artículo:
original.
«Si
dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los
dos piensa por ambos.»
Freud,
S.,1930.
Resumen:
A través de la vida la educación ha
ejercido una influencia fundamental en la formación del hombre, en la
construcción de su subjetividad, siempre en relación con los otros, ha sido la
vía para introducir al sujeto en la cultura, explicar y modificar el
comportamiento de las personas; sin embargo, desde sus inicios, el psicoanálisis,
desde Freud a Lacan, nos ha permitido comprender, aún más, la complejidad del
Ser Humano y sus límites, especialmente al constatar la existencia del inconsciente,
llevándonos al interrogante permanente sobre los alcances de la educación para
transformar y contribuir en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Para Sigmund Freud (1925), todo
educador debe tener conocimientos de psicoanálisis que le permita conocer más
al niño, y así poder educarlo de la mejor manera posible. Los docentes
orientadores, más allá de trasmitir un conocimiento, son los encargados de contribuir
con el “pleno desarrollo de la personalidad” (Decreto 1860, 1994) de los y las
estudiantes, además de influir en los aspectos psicológicos y cognitivos que
intervienen en el proceso de aprendizaje, tienen un mayor desafío para lograr
sus objetivos. En este sentido, se plantea que la aproximación al
psicoanálisis, a través del conocimiento de algunos elementos teóricos y/o como
analizante de un proceso psicoanalítico, ofrece la oportunidad de comprender, aún
más, las complejidades de la constitución psíquica del sujeto, además de asumir una postura más analítica, con un
pensamiento crítico frente a la dinámica de la institución escolar, priorizando
la subjetividad de cada uno, acorde a sus posibilidades singulares y a las
características de su entorno. Admitir la responsabilidad subjetiva de cada
integrante de la comunidad educativa, además de las motivaciones inconsciente
de algunas decisiones, conductas, pensamientos y/o sentimientos que quedan
fuera del control voluntario, modifica la manera como los docentes orientadores
perciben y diseñan las estrategias para afrontar las problemáticas
psicopedagógicas y psicosociales presentes en la institución educativa.
El reconocimiento de los límites cerca
del alcance de las intervenciones permite reflexionar de manera permanente
sobre su quehacer, se trata de una posición más profunda, pero a la vez,
mesurada, prudente y coherente con las posibilidades de cada sujeto y de los
factores protectores que ofrece el contexto escolar con sus problemáticas. Los malestares
podrían ser analizados con mayor rigurosidad, teniendo en cuenta los elementos
intrínsecos del estudiante, su historia y dinámica familiar, además de los
talentos y recursos que pueden potencializarse en cada sujeto. A su vez, esta
mirada más analítica lo lleva a aceptar la necesidad de un trabajo psicológico
personal, que, no sólo le permita ejercer mejor su labor, sino que, además, proteger
su salud mental, reconocer sus propios límites y posibilidades tanto
psicológicas como cognitivos con que cuenta. Todo esto contribuye en la
adquisición de las llamadas “capacidades comportamentales”, exigidas para en el
desempeño de su rol (Resolución 3842,2002).
Entre otros aportes, el
psicoanálisis resalta la importancia de la palabra, la escucha analítica, la
interrogación, la disciplina como autoridad, los límites y posibilidades de la prevención,
los beneficios del arte, los deportes y el trabajo como recursos psicológicos
resilientes, la importancia de la historia y sus huellas en la personalidad de
un sujeto, la familia y su trasmisión y el papel fundamental del maestro en la
formación psíquica del estudiante, el manejo de las violencias, las adicciones,
la sexualidad, el proyecto y la trayectoria de vida, todo acorde a los deseos y
posibilidades de cada sujeto en formación.
La palabra.
Desde una perspectiva psicoanalítica
se considera que el niño, como todo ser humano, llega a un mundo dominado por
el lenguaje, en este sentido, la característica básica del humano es el dominio
de lo simbólico, el niño necesita no sólo de una maduración adecuada del
sistema nervioso, sino además de que le hablen, del mundo, de lo que representa
para los demás, es decir, el lenguaje cumple una función comunicativa y la más
importante: representativa y constituyente.
Esta función es lo que le va a
permitir organizarse como sujeto y organizar su mundo, representarse frente a
él mismo, a partir de lo que significa para los otros, la que en últimas le
hará sentirse “alguien”, simbolizar los objetos, las relaciones, las permisividades
y las prohibiciones. Es lo que le permitirá saber de su cuerpo, de sus
diferencias sexuales, de su nombre, es decir, podrá situarse en un mundo
codificado, vivir como un sujeto cultural, saber de sus límites y sus
posibilidades (Díaz, C. 2009).
Reconocer la importancia de las
palabras en el desarrollo cognitivo y psicológico de los NNA, contribuye en la
comprensión de cómo se va tejiendo su psiquismo, se va suscitando fantasías e
interpretaciones de la realidad, posibilitando la creación e imaginación, desarrollando
las habilidades para pensar y hasta saber cuánto vale para los otros, de tal
manera que descubre como se construye la estructura psíquica de los estudiantes.
Las palabras construyen, pero también introducen el conflicto y pueden destruir,
los cuales se dan precisamente por las diferencias, por los muchos significados
que éstas portan, por los enigmas que quedan sin respuestas; las palabras que
destruyen son las que recibe con violencia, desvalorización y desamor,
especialmente por la ausencia de deseo que acarrean, esto nos conduce a tener mayor
cuidado con lo que le decimos de él y frente a él.
La escucha
Desde la perspectiva psicoanalítica
se considera que es importante hablarles, pero es indispensable dejarlos hablar,
sobre lo que viven, sus alegrías, sus logros, dolores, miedos, etc., de tal
manera que alivie su carga, les ayude a ordenar y pacificar lo que les intranquiliza,
cuando no se les permite hablar, expresarán su malestar a través del cuerpo o
de sus actos, como la agresividad, depresión, ansiedad o dificultades de
aprendizajes. Por esto es importante que el docente orientador evite obturar la
palabra con sus consejos y excesivas recomendaciones, que entrene la escucha
cálida, atenta y analítica, desprejuiciada, de lo que el niño dice o no dice, o
dice de otro modo muy particular.
Cuando existen elementos
psicoanalíticos en el bagaje teórico del Docente Orientador, además de un
trabajo personal que le ha permitido escucharse a sí mismo, más allá de las
palabras vanas que uno enuncia, está doblemente preparado para escuchar aquello
que el estudiante, padre, maestro o directivo docente, no puede escuchar. Si
nos proponemos comprender ese sinsentido que nos presentan, algo se escucha más
allá de lo evidente, algo de esas fuerzas psíquicas que quiebran nuestra
voluntad y que nos gobiernan más allá de nuestros esfuerzos por contradecirlas.
La autoridad, la disciplina y la
transgresión de la Ley.
Desde la escuela se busca
generalmente que el niño “se comporte bien”, es decir, se comporte como un
adulto, “un adulto en miniatura” (Rousseau, 1762), que acepte las normas y los
limites sociales, cercenando muchas veces su comportamiento normal de
curiosidad, creatividad, necesidad de moverse y explorar para aprender, y a
pesar de que existen múltiples teorías de la educación desde lo lúdico, de la
didáctica experiencial, los adultos seguimos exigiendo un comportamiento
“disciplinado”, uniforme, silencioso y de quietud.
No se trata de dejar hacer, sin
límites o normas, pues desde el psicoanálisis se plantea que la Ley es
necesaria para la constitución psíquica y para una convivencia sana en un mundo
donde se hace necesario compartir con el otro, día a día, sin embargo, el
cuestionamiento son los excesos: ni una postura castradora, limitante y de prohibición
que reprima excesivamente la naturaleza y los deseos de los niños, ni otro
extremo de permisividad exagerada, donde se desdibuja la figura de la autoridad
y no acota la tendencia pulsional de todo ser humano.
La Declaración de los Derechos del
niño (ONU, 1959) cambió la relación entre los adultos y los niños cuestionando
la relación de autoritarismo que justificaba el castigo físico en la crianza de
los hijos y a la relación maestro - alumno. Un niño con derechos puede hablar,
sus palabras son tenidas en cuenta, se le protege del exceso de los adultos,
sin embargo, cuando los padres quedan desautorizados, el hijo cuestiona, exige
satisfacción inmediata de deseos, no soporta la frustración, ni la espera,
perjudicándolo en la adaptación a la realidad y la convivencia. Desde la teoría
psicoanalítica se defiende la libertad con límites, el amor con el control y la
firmeza necesaria para que el niño comprenda que existe una autoridad, que es
necesario esperar, aplazar satisfacciones, aceptar que hay reglas que deben
cumplirse y que no todo es posible. Si los padres no están ahí para los hijos
¿Quién les va a trasmitir la importancia de regularse, del respeto por el otro,
de entender cuál es su lugar frente a los otros? ¿Por qué en la actualidad los padres
necesitan apoyarse en profesionales para educar a sus hijos?
La
violencia, la agresividad y la convivencia.
Se considera que las primeras
manifestaciones sobre la violencia, se da en el nacimiento, momento en que hay
que luchar para afrontar la vida, ante ese primer llamado es indispensable
sobrevivir en un nuevo ambiente, luego las satisfacciones, el confort y la
acogida y sobre todo el amor y la continencia simbólica de los padres, que
reciben algunos, alivia esta primera lucha y se conquista la vida. Es así como
se instala las dos fuerzas pulsionales básicas del Ser Humano: la vida y la
muerte. La vida ligada al erotismo, la unión, la construcción, y la muerte,
ligada a la destrucción, la desunión, la agresividad la dimensión simbólica,
dado que el símbolo implica la separación de la cosa, pulsiones que buscan su
satisfacción y que pueden volverse dominantes en diferentes circunstancias de
la vida (Díaz, C. 2009).
Freud (1933) dice: “el niño debe
aprender el gobierno sobre lo pulsional, es imposible darle la libertad de
seguir todos los impulsos sin limitación alguna, por tanto, la educación tiene
que inhibir, prohibir, sofocar, y en efecto es lo que en todas las épocas se ha
procurado hacer…” Sin embargo, aclara que el exceso de limites produce una fuerte
represión con su consiguiente neurosis. Es por esto por lo que se sugiere
encontrar ese punto medio donde no se caiga en los extremos, permitiendo al
estudiante su autonomía y su singularidad, pero con el respeto necesario para
vivir en comunidad.
Reconocemos la ambivalencia, es
decir amor y odio dirigida a la misma persona, de hecho, es una agresividad
enmascarada en actos afectuosos, esa de la que todos padecemos, especialmente
en la relación más íntima: “lo que veo en el otro me reconforta con lo que
deseo, aparece como falta en mí” (Lacan, 1981). “Esto genera una tensión
agresiva con la imagen que el otro me devuelve, imagen con la que me
identifico” (Torres, Vilma, 2009) Todo el que obstaculice la realización de mi
deseo me genera agresión (Freud, 1915). Esto quiere decir que la tendencia a
ser agresivos es constitucional y que no puede evitarse por completo, pero lo
que si sugiere Freud es exaltar lo cultural, refiriéndose a aquellas
actividades que pueden restringir o acotar las fuerzas pulsionales, tales como
el juego, el estudio, las artes, los deportes, el trabajo.
¿Pero cómo lograr que un niño tenga
contención emocional? Desde la perspectiva psicoanalítica se considera que esto
se logra sobre todo a través de la propia contención de los adultos, de su
mesura, con firmeza, pero con amor, es posible lograrlo. Cuando el adulto
responde de manera desbordada física o verbalmente el efecto será de
agresividad y violencia convirtiéndose en una creciente espiral. También son
permitidas en algunas culturas las salidas reguladas de la agresividad, por
ejemplo: algunos rituales de sacrificios de animales, creación del alimento y
luego el compartir del mismo, permitiendo así que se resignifique la muerte y
se constituya un tejido simbólico; el juego entre hermanos, amigos o padres e
hijos en donde juegan a la pelea sin maltratarse, algunas prácticas deportivas
de lucha o defensa personal, entre otras, regulan, acotan y disciplinan. El
deseo de destruir o causar daño se civiliza, ayudándolo a afrontar y asumir
desafíos, provocaciones y competencias fuera de la familia de manera más
adecuada. Ponemos en discusión y duda los videojuegos violentos, las
exposiciones permanentes de los niños a los juegos violentos, ya que, en vez de
contribuir a simbolizar, lo que hace, especialmente cuando no se media con la
palabra de un adulto que interrogue u oriente, es aumentar la tensión agresiva.
Conclusiones.
Una mirada desde el psicoanálisis
aporta a la orientación escolar la posibilidad de disminuir la frustración frente
a comportamientos que son difíciles de modificar por escapan al control
consciente, respetar la singularidad y la complejidad del psiquismo humano, cuestionar
la burocracia, el eclecticismo, la generalización, etiquetas, protocolos, rutas
prefijadas, evaluaciones estandarizadas, disminuir los prejuicios, promueve la libertad
de pensamiento, actitud de autonomía y critica, resalta la responsabilidad
subjetiva y la relativización, invita a concebir al niño
como un sujeto de aprendizaje activo, influido completamente por el lenguaje
(cultura), sujeto en construcción permanente de su propio deseo
Aceptar que la maestra (o)
transfiere en el niño la pasión por aprender, viene a representar transferencialmente
a los padres y figuras de autoridad, se les supone un “sujeto supuesto saber” que
provoca un “encanto” por el conocimiento, siempre y cuando esté investido
libidinalmente (con amor o enamoramiento), con el deseo firme de enseñar.
La Identificación se presenta cuando
el estudiante logra percibir al otro como un ideal, eligiéndolo
inconscientemente como modelo a seguir, enriqueciendo su personalidad, que no
cesa de constituirse. Comprender, entre otras cosas, que el niño tiene una
percepción de su familia, correspondiente a su propia “novela familiar” y que
siempre existe una “orfandad”,
un miedo al abandono, nos lleva a concluir que la gran responsabilidad y oportunidad
de contribuir positivamente en la formación de los NNA en el contexto escolar.
FUENTES
BIBLIOGRÁFICAS
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sede Bogotá, 2009.
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GOMEZ, Gloria (Comp.). Destinos de
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LACAN, Jaques. “El estadio del
espejo como formador del yo tal como se nos revela en la experiencia
psicoanalítica”. LACAN, Jacques, Escritos 1. México: Siglo XXI Editores, 1981.
Escrito
por ANIE MARIA MEZA VICTORINO, Psicóloga Clínica, Docente Universitaria,
Magister en Psicoanálisis, Subjetividad y Cultura. Correo Electrónico: ameza65@gmail.com
Tel: 3057450860.
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